Unidad Multidisciplinar del Sueño - Capio Fundación Jiménez Díaz

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Sueño y sistema respiratorio

Como duerme nuestro sistema respiratorio

Cuando respiramos el aire puede entrar por dos vías: las fosas nasales o la boca.

Aunque pueda sorprender, la vía nasal es la más adecuada. Si no existen alteraciones en la naso-faringe, el aire entra fácilmente y es humedecido y filtrado.

Cuando tenemos obstrucción nasal (catarro, pólipos, etc.) o cuando hacemos un esfuerzo muy grande, podemos necesitar abrir la boca para facilitar la respiración.

Naso-faringe: desde la nariz al paladar duro. Oro-faringe: hasta la base de la lengua. Hipo-faringe: hasta la laringe.

Cuando nos tumbamos, el aire sigue entrando por las mismas vías (ver esquema) pero la forma de estas cambia por efecto de la gravedad. El paladar blando cae hacia la pared posterior de la garganta y también se desplaza la base de la lengua, disminuyendo el área de paso del aire.

Fosas nasales. Lengua. Paladar blando. Úvula (campanilla)

En el grafico puede verse el cambio del área de la vía aérea solo por tumbarse.

Cambio en el área de la vía aérea con la posición sentado o tumbado

Pero además, cuando estamos despierto, el tono muscular (grado de contracción permanente de los músculos) tracciona de las partes blandas (paladar, lengua y paredes) contribuyendo a mantener la vía aérea abierta.

Al dormir, parte de este tono se pierde y disminuye adicionalmente el área, aumentando la resistencia al paso del aire mas de 4 veces.

Si la obstrucción es importante se pueden producir ronquidos y en algunos sujetos incluso el cierre completo, con paradas de respiración (apneas)

Resistencia y tiempo en el porcentaje de la inspiración