EDAD, ESTILO DE VIDA Y DIETA PARA REDUCIR LA PROBABLIIDAD

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El cáncer es una enfermedad multifactorial que se desarrolla como resultado de la interacción entre factores genéticos, ambientales, infecciosos y relacionados con el estilo de vida. Aunque no siempre es posible prevenirlo, se estima que entre un 30% y un 50% de los casos de cáncer podrían evitarse reduciendo la exposición a factores de riesgo modificables.

Entre las medidas más eficaces para reducir el riesgo de cáncer se encuentran:

  • No fumar ni exponerse al humo del tabaco.
  • Evitar o reducir al mínimo el consumo de alcohol.
  • Mantener un peso saludable.
  • Realizar actividad física regularmente.
  • Seguir una alimentación equilibrada rica en frutas, verduras, legumbres y cereales integrales.
  • Protegerse de la radiación ultravioleta solar.
  • Participar en los programas de vacunación y cribado recomendados.

La edad como factor de riesgo

La edad es uno de los factores de riesgo más importantes para la mayoría de los cánceres. El riesgo aumenta con el envejecimiento debido a la acumulación progresiva de alteraciones genéticas y celulares a lo largo de la vida. Sin embargo, el cáncer puede aparecer a cualquier edad.

Es importante recordar que adoptar hábitos saludables no garantiza que una persona no desarrollará cáncer, pero sí contribuye a reducir significativamente el riesgo y mejora la salud general.


OCUPACIÓN Y FACTORES MEDIOAMBIENTALES

Factores medioambientalesImagen en alta resolución. Este enlace se abrirá mediante lightbox, puede haber un cambio de contextoFactores medioambientales

¿Puede mi trabajo o el medio ambiente aumentar el riesgo de cáncer?

Sí. La exposición prolongada a determinadas sustancias químicas, físicas o biológicas puede aumentar el riesgo de desarrollar cáncer. Estas sustancias se conocen como carcinógenos.

Amianto (asbesto)

El amianto es un carcinógeno reconocido que puede provocar:

  • Mesotelioma.
  • Cáncer de pulmón.
  • Otros trastornos respiratorios graves.

El riesgo es mayor en personas que trabajaron o estuvieron expuestas a materiales con amianto, especialmente en sectores como la construcción, la industria naval o determinadas actividades industriales.

Otros carcinógenos ocupacionales

Entre las exposiciones ocupacionales asociadas al cáncer se encuentran:

  • Benceno.
  • Sílice cristalina.
  • Emisiones de motores diésel.
  • Arsénico.
  • Algunas sustancias químicas industriales.
  • Radiaciones ionizantes.

Las regulaciones laborales actuales han reducido notablemente muchas de estas exposiciones, aunque continúan existiendo riesgos en determinados entornos de trabajo.

Factores ambientales

Algunos factores ambientales asociados al cáncer son:

  • Radiación ultravioleta procedente del sol.
  • Contaminación atmosférica.
  • Exposición al radón en viviendas o edificios.
  • Contaminación por determinados productos químicos y metales pesados.

Inmunidad reducida y cáncer

Las personas con alteraciones del sistema inmunitario presentan un mayor riesgo de desarrollar determinados tipos de cáncer.

Entre las situaciones asociadas a inmunosupresión se encuentran:

  • Receptores de trasplantes de órganos tratados con fármacos inmunosupresores.
  • Infección por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH).
  • Inmunodeficiencias congénitas poco frecuentes.
  • Algunos tratamientos oncológicos o enfermedades hematológicas.

Estas personas tienen mayor riesgo de desarrollar:

  • Linfomas.
  • Sarcoma de Kaposi.
  • Cáncer de cuello uterino.
  • Algunos cánceres anales y genitales.
  • Determinados cánceres cutáneos.
  • Cánceres asociados a infecciones virales o bacterianas.

Virus, bacterias y cáncer

El cáncer no es una enfermedad contagiosa. Sin embargo, algunas infecciones pueden aumentar el riesgo de desarrollar determinados tipos de cáncer. Actualmente se estima que una proporción significativa de los cánceres está relacionada con agentes infecciosos prevenibles.

  • Virus del Papiloma Humano (VPH): La infección persistente por VPH de alto riesgo es la causa de prácticamente todos los casos de cáncer de cuello uterino y también está asociada a otros cánceres.
  • Virus de la Hepatitis B (VHB) y Hepatitis C (VHC): Las infecciones crónicas por VHB y VHC aumentan significativamente el riesgo de carcinoma hepatocelular (cáncer de hígado).
  • Virus de Epstein-Barr (VEB): Se relaciona con algunos tipos de linfoma y con el cáncer nasofaríngeo.
  • Virus Linfotrópico Humano de Células T Tipo 1 (HTLV-1): Se asocia a la leucemia/linfoma de células T del adulto.
  • Helicobacter pylori: Esta bacteria coloniza el estómago y constituye un importante factor de riesgo para:
    • Adenocarcinoma gástrico.
    • Linfoma MALT gástrico.

Es importante destacar que la mayoría de las personas infectadas por estos virus o bacterias nunca desarrollarán cáncer. La aparición de la enfermedad depende de múltiples factores adicionales.

Virus del Papiloma Humano (VPH)

El VPH es una de las infecciones de transmisión sexual más comunes del mundo. Existen más de 200 tipos de VPH, aunque solo algunos se consideran de alto riesgo oncogénico.

¿Cómo se transmite?

El VPH se transmite principalmente mediante contacto sexual, incluyendo:

  • Relaciones vaginales.
  • Relaciones anales.
  • Relaciones orales.
  • Contacto íntimo piel con piel en la zona genital.

Los preservativos reducen el riesgo de transmisión, aunque no ofrecen protección completa porque no cubren toda la superficie genital.

¿Produce síntomas?

La mayoría de las infecciones por VPH:

  • No producen síntomas.
  • Son eliminadas espontáneamente por el sistema inmunitario en uno o dos años.

Sin embargo, una infección persistente por tipos de alto riesgo puede provocar lesiones precancerosas y cáncer.

Cánceres asociados al VPH

La infección persistente por VPH puede contribuir al desarrollo de:

  • Cáncer de cuello uterino.
  • Cáncer anal.
  • Cáncer de vulva.
  • Cáncer vaginal.
  • Cáncer de pene.
  • Cánceres de orofaringe (garganta y base de la lengua).

Prevención del VPH

Las estrategias preventivas recomendadas actualmente incluyen:

  • Vacunación frente al VPH según los calendarios vacunales nacionales.
  • Participación en los programas de cribado cervical.
  • Uso de métodos de barrera durante las relaciones sexuales.
  • Abandono del tabaco, que favorece la persistencia de la infección por VPH.