El cuello uterino o cérvix

El cuello uterino (cérvix) es la parte inferior del útero que conecta la cavidad uterina con la vagina. Está formado por distintos tipos de células:

  • Células escamosas, que recubren la superficie externa del cuello uterino.
  • Células glandulares o columnares, que recubren el canal cervical (endocérvix) y producen moco.

La zona donde ambos tipos celulares se encuentran se denomina zona de transformación, y es el lugar donde se originan la mayoría de las lesiones precancerosas y los cánceres de cuello uterino.

La causa de prácticamente todos los cánceres de cuello uterino es la infección persistente por determinados tipos de virus del papiloma humano (VPH) de alto riesgo.

¿Qué es el cribado cervical?

El cribado cervical permite detectar infecciones persistentes por VPH y lesiones precancerosas antes de que evolucionen a cáncer. Gracias al cribado y a la vacunación frente al VPH, el cáncer de cuello uterino es una enfermedad en gran medida prevenible.

Las recomendaciones actuales han cambiado respecto a las utilizadas hace años. El cribado moderno ya no se basa exclusivamente en la citología, sino que incorpora la detección del VPH de alto riesgo como prueba principal en gran parte de la población.

Programa de cribado en España

Según la actualización del Sistema Nacional de Salud:

Mujeres de 25 a 29 años

  • Mujeres sin protección vacunal adecuada frente al VPH: citología cervical cada 3 años.

Mujeres de 30 a 65 años

  • Detección de VPH de alto riesgo como prueba primaria cada 5 años, independientemente del estado vacunal.

Si la prueba de VPH resulta positiva, se realizan estudios complementarios, generalmente una citología y, si es necesario, una colposcopia.

¿Quién debe participar en el cribado?

El cribado está recomendado para las personas con cuello uterino dentro de los grupos de edad establecidos por los programas nacionales, incluso aunque:

  • No tengan síntomas.
  • Estén vacunadas frente al VPH.
  • No mantengan actividad sexual actualmente.

La vacunación reduce de forma muy importante el riesgo, pero no protege frente a todos los tipos oncogénicos de VPH, por lo que el cribado sigue siendo necesario.

Preparación para la prueba

La toma de muestras cervicales es un procedimiento sencillo que suele durar pocos minutos.

Durante la exploración:

  1. Se introduce suavemente un espéculo en la vagina para visualizar el cuello uterino.
  2. Se obtiene una muestra de células mediante un pequeño cepillo.
  3. La muestra se envía al laboratorio para su análisis.

Para mejorar la calidad de la muestra suele recomendarse:

  • No realizar la prueba durante la menstruación.
  • Informar al profesional sanitario si existe embarazo.
  • Seguir las indicaciones específicas proporcionadas por el centro sanitario.

Aunque algunas personas pueden notar molestias leves, la prueba no suele ser dolorosa.

Resultados del cribado

  • Resultado negativo: Indica que no se han detectado alteraciones relevantes ni infección por VPH de alto riesgo, según la prueba realizada. Se continuará con el cribado periódico recomendado.
  • Resultado positivo para VPH: No significa que exista cáncer.
    La mayoría de las infecciones por VPH desaparecen espontáneamente gracias al sistema inmunitario. Sin embargo, cuando la infección persiste durante años puede provocar cambios celulares que aumentan el riesgo de cáncer.
  • Alteraciones celulares: Si se detectan alteraciones citológicas, pueden ser necesarias pruebas adicionales para determinar su importancia clínica y decidir si requieren seguimiento o tratamiento.

Lesiones precancerosas del cuello uterino

Actualmente, las guías internacionales utilizan preferentemente la clasificación histológica de las lesiones escamosas intraepiteliales cervicales:

  • Lesión intraepitelial escamosa de bajo grado (LSIL): Corresponde habitualmente a alteraciones leves asociadas a infección por VPH y con frecuencia desaparece de forma espontánea.
  • Lesión intraepitelial escamosa de alto grado (HSIL): Presenta mayor riesgo de progresión a cáncer si no se trata y suele requerir evaluación y tratamiento especializado.

Terminología CIN

Aunque sigue utilizándose en anatomía patológica, actualmente suele integrarse con la clasificación LSIL/HSIL:

  • CIN 1: lesión de bajo grado.
  • CIN 2: lesión de alto grado.
  • CIN 3: lesión de alto grado con afectación más extensa del epitelio.

Estas lesiones son precancerosas y no equivalen a cáncer. Sin embargo, algunas pueden progresar si no reciben seguimiento o tratamiento adecuados.

Diagnóstico: la colposcopia

La colposcopia es la prueba utilizada para estudiar con detalle el cuello uterino cuando existen resultados anormales en el cribado.

Durante la exploración:

  • Se coloca un espéculo vaginal.
  • Se aplican soluciones especiales que ayudan a identificar áreas anormales.
  • El profesional observa el cuello uterino mediante un colposcopio, que permanece fuera del cuerpo.
  • Si es necesario, se toman biopsias para su análisis. [ncbi.nlm.nih.gov]Este enlace se abrirá en una ventana nueva

La exploración suele durar entre 10 y 20 minutos. La mayoría de las mujeres refieren molestias leves y transitorias.

Tratamiento de las lesiones precancerosas

No todas las lesiones requieren tratamiento inmediato.

Las lesiones de bajo grado suelen controlarse mediante seguimiento, ya que muchas regresan espontáneamente.

Cuando existe una lesión de alto grado, habitualmente se recomienda tratamiento para evitar su progresión a cáncer.

Procedimiento de escisión electroquirúrgica con asa (LEEP/LLETZ)

Es actualmente uno de los tratamientos más utilizados.

  • Se realiza habitualmente con anestesia local.
  • Permite eliminar la zona anormal del cuello uterino.
  • Suele ser un procedimiento ambulatorio de corta duración.

Conización cervical

Consiste en extirpar un fragmento de tejido en forma de cono del cuello uterino.

Puede realizarse para:

  • Confirmar el diagnóstico.
  • Eliminar completamente la lesión.
  • Tratar determinadas lesiones de alto grado.

Otros tratamientos

En situaciones concretas pueden utilizarse:

  • Tratamientos ablativos.
  • Láser.
  • Crioterapia.

La histerectomía no forma parte del tratamiento habitual de las lesiones precancerosas y solo se considera en circunstancias muy específicas.

Prevención del cáncer de cuello uterino

Las estrategias preventivas actualmente recomendadas incluyen:

  • Vacunación frente al VPH de acuerdo con los calendarios vacunales nacionales.
  • Participación en los programas de cribado organizados.
  • Abandono del consumo de tabaco, ya que fumar aumenta la persistencia de la infección por VPH y el riesgo de lesiones cervicales.

Consulta médica ante síntomas como sangrado después de las relaciones sexuales, sangrado entre menstruaciones o flujo vaginal anormal persistente.