La mama

Las mamas están formadas por tejido glandular, tejido adiposo (grasa), tejido conectivo, vasos sanguíneos y vasos linfáticos. El tejido glandular contiene los lobulillos, que producen la leche materna, y los conductos galactóforos, que transportan la leche hasta el pezón.

Es normal que las mamas varíen en tamaño, forma y consistencia entre diferentes mujeres e incluso en una misma persona a lo largo de la vida. Los cambios hormonales asociados al ciclo menstrual, el embarazo, la lactancia, la menopausia o el envejecimiento pueden modificar temporal o permanentemente su aspecto.

Conozca el aspecto habitual de sus mamas

Las recomendaciones actuales no promueven el autoexamen mamario sistemático como método de cribado, pero sí favorecen el concepto de"conocimiento o conciencia mamaria" (breast awareness), que consiste en familiarizarse con el aspecto y la sensación habitual de las mamas para identificar cambios que puedan requerir valoración médica.

Se recomienda consultar con un profesional sanitario si aparece alguno de los siguientes signos o síntomas:

  • Un bulto o engrosamiento nuevo en la mama o la axila.
  • Cambios en el tamaño o la forma de una mama.
  • Hundimiento o retracción de la piel o del pezón.
  • Secreción espontánea por el pezón, especialmente si es sanguinolenta.
  • Cambios persistentes en la piel de la mama, como enrojecimiento, descamación o aspecto de "piel de naranja".
  • Dolor mamario persistente localizado que no tenga una causa conocida.

La mayoría de estos cambios no están causados por cáncer, pero deben ser evaluados adecuadamente.

¿Qué es el cribado del cáncer de mama?

El cribado mamográfico tiene como objetivo detectar cánceres de mama antes de que produzcan síntomas o sean palpables. La detección precoz permite identificar tumores en fases iniciales, cuando las posibilidades de tratamiento curativo son mayores.

La prueba utilizada es la mamografía, una radiografía de baja dosis de las mamas.

Es importante recordar que:

  • El cribado no previene la aparición del cáncer de mama.
  • Su finalidad es detectar tumores de forma temprana.
  • El cribado ha demostrado reducir la mortalidad por cáncer de mama en la población invitada a participar.

Como cualquier programa de cribado, también puede presentar algunas limitaciones, entre ellas:

  • Resultados falsos positivos.
  • Necesidad de pruebas adicionales.
  • Sobrediagnóstico de algunos tumores que quizá nunca hubieran producido síntomas durante la vida de la persona.

Programa de cribado en España

Actualmente, el programa poblacional del Sistema Nacional de Salud está dirigido principalmente a mujeres de 50 a 69 años, mediante una mamografía bilateral cada dos años.

Algunas comunidades autónomas han ampliado progresivamente los grupos de edad, siguiendo las recomendaciones más recientes y la organización de sus programas regionales.

Las mujeres reciben una invitación para participar en el programa de forma periódica.

Antecedentes familiares y riesgo hereditario

La mayoría de los cánceres de mama no son hereditarios. Sin embargo, entre un 5% y un 10% están relacionados con mutaciones genéticas hereditarias, como las asociadas a los genes BRCA1, BRCA2 y otros síndromes hereditarios.

Es recomendable consultar con un profesional sanitario si existe:

  • Diagnóstico de cáncer de mama a edades tempranas en familiares.
  • Varios familiares afectados por cáncer de mama u ovario.
  • Casos de cáncer de mama en hombres.
  • Presencia conocida de una mutación genética familiar.

Las personas con alto riesgo hereditario pueden requerir estrategias específicas de vigilancia que incluyen:

  • Mamografías más precoces.
  • Resonancia magnética mamaria.
  • Asesoramiento genético especializado.

Pruebas que pueden realizarse tras una mamografía o ante síntomas

Si se detecta una anomalía en el cribado o existen síntomas, pueden ser necesarias pruebas complementarias.

  • Exploración clínica mamaria: Un profesional sanitario examina las mamas y los ganglios linfáticos cercanos para valorar posibles alteraciones.
  • Mamografía diagnóstica: Puede incluir proyecciones adicionales respecto a la mamografía de cribado para estudiar una zona concreta con mayor detalle.
  • Ecografía mamaria: Utiliza ondas sonoras para obtener imágenes de la mama y es especialmente útil para diferenciar lesiones sólidas de quistes, así como para complementar la mamografía.
  • Resonancia magnética mamaria: Se utiliza en situaciones seleccionadas, especialmente en mujeres con alto riesgo, mamas densas o para valorar la extensión de determinados tumores.
  • Biopsia mamaria: Es la única prueba que permite confirmar definitivamente el diagnóstico de cáncer de mama. Consiste en obtener una muestra de tejido para su estudio anatomopatológico y molecular.

Preguntas frecuentes

  • Terapia hormonal de la menopausia (THM)

La terapia hormonal de la menopausia puede asociarse a un ligero aumento del riesgo de cáncer de mama cuando se utiliza durante períodos prolongados, especialmente determinadas combinaciones de estrógenos y progestágenos. La decisión de utilizarla debe individualizarse valorando beneficios y riesgos junto con el profesional sanitario.

  • Implantes mamarios

Las mujeres con implantes mamarios deben informar al personal de radiología antes de la mamografía. Existen técnicas específicas para visualizar la mayor cantidad posible de tejido mamario. La mamografía sigue siendo posible y segura en la mayoría de los casos.

  • Edad

La edad es uno de los principales factores de riesgo para el cáncer de mama. El riesgo aumenta progresivamente con los años, por lo que la mayoría de los casos se diagnostican en mujeres mayores de 50 años.

  • Ansiedad relacionada con el cribado

Es normal sentir preocupación mientras se esperan los resultados. La mayor parte de las mujeres que necesitan pruebas adicionales finalmente no tienen cáncer. Los profesionales sanitarios pueden proporcionar información y apoyo durante todo el proceso.

Factores de riesgo para el cáncer de mama

Entre los factores asociados a un mayor riesgo se encuentran:

  • Edad avanzada.
  • Antecedentes familiares o mutaciones hereditarias.
  • Obesidad después de la menopausia.
  • Consumo de alcohol.
  • Sedentarismo.
  • Exposición hormonal prolongada.
  • Antecedentes personales de determinadas lesiones mamarias.