Síntomas
Síntomas y signos de alerta del cáncer
Conocer cómo funciona habitualmente su cuerpo puede ayudarle a identificar cambios persistentes o síntomas nuevos que requieran valoración médica. Aunque la mayoría de los síntomas no están causados por cáncer, es importante consultar con un profesional sanitario cuando sean persistentes, inexplicables o progresivos. La detección precoz puede facilitar el diagnóstico en fases iniciales y mejorar las posibilidades de tratamiento y supervivencia.
Es importante recordar que muchos cánceres en fases iniciales pueden no producir síntomas, motivo por el que los programas de cribado poblacional son una herramienta fundamental de prevención y diagnóstico precoz.
Signos y síntomas de alarma
Se recomienda consultar con un profesional sanitario ante la aparición de cualquiera de los siguientes síntomas, especialmente si persisten durante varias semanas o no tienen una causa conocida:
- Pérdida de peso involuntaria o inexplicable.
- Bultos, nódulos o inflamaciones persistentes en cualquier parte del cuerpo.
- Sangrado o secreciones anormales, como sangre en las heces, la orina, el esputo o sangrado vaginal fuera de lo habitual.
- Dolor persistente o inexplicable que no mejora o no tiene una causa aparente.
- Fatiga intensa y persistente que no se alivia con el descanso.
- Cambios en la piel, como nuevas lesiones, cambios en lunares existentes, heridas que no cicatrizan o alteraciones persistentes de coloración.
- Dificultad para tragar o sensación persistente de atragantamiento.
- Tos persistente, ronquera o dificultad respiratoria sin causa conocida.
- Cambios persistentes en los hábitos intestinales o urinarios, como estreñimiento, diarrea, aumento de la frecuencia urinaria o dificultad para orinar.
Cuándo consultar con un profesional sanitario
No es necesario esperar a que los síntomas sean graves para solicitar valoración médica. Las recomendaciones actuales aconsejan consultar cuando aparezca alguno de los siguientes signos de alarma:
- Un bulto o engrosamiento persistente en mama, cuello, axilas, testículos o cualquier otra localización.
- Una tos o ronquera que persiste más de 3 semanas, especialmente en personas fumadoras o exfumadoras.
- Cambios persistentes en el ritmo intestinal o en las características de las heces durante varias semanas.
- Sangrado rectal, sangre en las heces, hematuria (sangre en la orina) o sangrado vaginal anormal.
- Dificultad progresiva para tragar alimentos o líquidos.
- Lesiones cutáneas, úlceras o heridas que no cicatrizan.
- Pérdida de peso involuntaria, cansancio intenso o fiebre prolongada sin una explicación evidente.
Diagnóstico del cáncer
Ante la presencia de síntomas o hallazgos sospechosos, el médico realizará una evaluación clínica que puede incluir:
- Historia clínica y exploración física.
- Análisis de sangre u otras pruebas de laboratorio.
- Pruebas de imagen (radiografía, ecografía, TAC, resonancia magnética, PET-TAC, entre otras).
- Endoscopias o procedimientos específicos según el órgano afectado.
- Biopsia, que sigue siendo la prueba fundamental para confirmar la mayoría de los diagnósticos de cáncer.
Actualmente, el diagnóstico no se basa únicamente en identificar el tumor. Las guías internacionales recomiendan incorporar, cuando esté indicado, estudios anatomopatológicos, inmunohistoquímicos y moleculares que permitan caracterizar mejor el cáncer y seleccionar los tratamientos más adecuados para cada paciente.


