Fatiga
La fatiga relacionada con el cáncer es uno de los síntomas más frecuentes durante y después del tratamiento oncológico. Se define como una sensación persistente de cansancio físico, emocional o mental que no es proporcional a la actividad realizada y que no mejora completamente con el descanso o el sueño.
Puede afectar a la capacidad para realizar actividades cotidianas, trabajar, concentrarse, relacionarse con otras personas o disfrutar de actividades de ocio. Algunas personas la describen como agotamiento, falta de energía, debilidad o dificultad para pensar con claridad.
La fatiga puede aparecer:
- En el momento del diagnóstico.
- Durante la quimioterapia, radioterapia, cirugía, hormonoterapia, inmunoterapia o terapias dirigidas.
- Después de finalizar el tratamiento, pudiendo persistir durante meses o años en algunos pacientes.
¿Qué puede causar la fatiga?
La fatiga suele tener múltiples causas. Entre las más frecuentes se encuentran:
- El propio cáncer.
- Los tratamientos oncológicos.
- Anemia.
- Dolor mal controlado.
- Alteraciones del sueño.
- Ansiedad, estrés o depresión.
- Falta de actividad física y pérdida de masa muscular.
- Desnutrición o pérdida de peso.
- Infecciones.
- Alteraciones hormonales o metabólicas.
- Otros síntomas como la disnea, náuseas o diarrea.
Por este motivo, es importante informar a su equipo sanitario cuando aparezca fatiga o cuando empeore.
Evaluación de la fatiga
Su médico o enfermera puede preguntarle:
- Cuándo comenzó la fatiga.
- Cuánto afecta a sus actividades diarias.
- Cómo es su sueño.
- Qué medicamentos toma.
- Si presenta síntomas asociados como dolor, tristeza o dificultad para respirar.
Puede ser útil llevar un diario donde registre:
- El nivel de energía durante el día.
- Las actividades que realiza.
- Los momentos en que se siente mejor o peor.
- Horas de sueño y descanso.
El ejercicio es la medida más eficaz
El ejercicio físico es una de las intervenciones más eficaces para reducir la fatiga relacionada con el cáncer.
Actividades recomendadas
- Caminar.
- Bicicleta estática o al aire libre.
- Natación.
- Ejercicios de fuerza adaptados.
- Yoga.
- Tai chi.
- Qigong.
Recomendaciones
- Comience de forma progresiva.
- Adapte la intensidad a sus capacidades.
- Intente mantenerse activo la mayoría de los días de la semana.
- Evite permanecer largos periodos en cama o sentado cuando sea posible.
Cuide su sueño
Un sueño de buena calidad puede ayudar a controlar la fatiga.
Consejos para dormir mejor
- Mantenga horarios regulares para acostarse y levantarse.
- Limite las siestas largas durante el día.
- Mantenga la habitación oscura, silenciosa y confortable.
- Evite el uso de pantallas antes de dormir.
- Reduzca el consumo de cafeína por la tarde y la noche.
- Realice actividad física regularmente durante el día.
Si tiene dificultades persistentes para dormir, consulte con su equipo sanitario.
Alimentación e hidratación
Una alimentación adecuada ayuda a mantener los niveles de energía.
Se recomienda:
- Comer regularmente.
- Priorizar alimentos ricos en proteínas.
- Mantener una hidratación adecuada.
- Evitar saltarse comidas.
- Consultar con un dietista-nutricionista si existe pérdida de peso o dificultad para alimentarse.
Manejo del estrés y del bienestar emocional
La ansiedad, la preocupación y la depresión pueden aumentar la sensación de agotamiento.
Las intervenciones con mejor evidencia incluyen:
- Terapia cognitivo-conductual (TCC).
- Programas de mindfulness.
- Educación sobre manejo de la fatiga.
- Técnicas de relajación.
Estas estrategias pueden ayudar tanto durante el tratamiento como después de finalizarlo.
Organización de las actividades diarias
La planificación puede ayudar a conservar la energía.
Estrategias útiles
- Priorice las actividades más importantes.
- Divida las tareas grandes en tareas más pequeñas.
- Alterne actividad y descanso.
- Aproveche los momentos del día en los que tiene más energía.
- Pida ayuda cuando la necesite.
- Utilice dispositivos o ayudas técnicas si facilitan las tareas.
En el hogar
Puede ser útil:
- Cocinar cantidades mayores y congelar raciones.
- Utilizar compras a domicilio.
- Sentarse para algunas actividades domésticas.
- Delegar tareas pesadas cuando sea posible.
Tratamiento de las causas corregibles
Antes de considerar tratamientos específicos, su equipo sanitario evaluará si existen factores tratables, como:
- Anemia.
- Infecciones.
- Dolor.
- Trastornos del sueño.
- Depresión o ansiedad.
- Alteraciones hormonales.
- Desnutrición.
Corregir estos problemas puede mejorar significativamente la fatiga.
Familiares y cuidadores
Los cuidadores pueden ayudar:
- Comprendiendo que la fatiga es un síntoma real y frecuente.
- Acompañando al paciente a las consultas.
- Ayudando a organizar actividades y descansos.
- Colaborando en tareas domésticas.
- Favoreciendo que la persona mantenga actividad física segura y adaptada.
¿Cuándo debe consultar?
Comunique a su equipo sanitario si:
- La fatiga empeora de forma importante.
- Le impide realizar actividades básicas.
- Se acompaña de mareos, dificultad respiratoria o palpitaciones.
- Tiene problemas importantes para dormir.
- Presenta síntomas de depresión o ansiedad.
Existe pérdida de peso o disminución importante del apetito.


