Hernia
Una hernia se produce cuando una parte de un órgano o tejido interno, habitualmente el intestino o la grasa abdominal, protruye a través de una zona debilitada de la pared muscular o del tejido que normalmente lo contiene. En las personas con estoma, puede aparecer una hernia paraestomal, que se desarrolla alrededor del estoma debido al debilitamiento de la pared abdominal en esa zona.
Signos y síntomas
Los síntomas pueden variar según el tipo y el tamaño de la hernia. Los más frecuentes son:
- Aparición de un bulto o abultamiento en el abdomen, la ingle o alrededor del estoma.
- El bulto puede hacerse más evidente al toser, estornudar, levantarse o realizar esfuerzos, y disminuir o desaparecer al tumbarse.
- Sensación de pesadez, presión o tirantez en la zona afectada.
- Molestias o dolor, especialmente al realizar actividad física o esfuerzos.
- En las hernias paraestomales, pueden aparecer dificultades para ajustar el dispositivo de ostomía, fugas frecuentes o cambios en el funcionamiento del estoma.
Factores de riesgo
Varios factores pueden aumentar el riesgo de desarrollar una hernia:
- Sobrepeso u obesidad.
- Tabaquismo, que puede afectar a la calidad de los tejidos y la cicatrización.
- Tos crónica o enfermedades respiratorias que aumentan la presión abdominal.
- Estreñimiento y esfuerzos repetidos para defecar.
- Levantamiento frecuente de cargas pesadas.
- Edad avanzada y cirugías abdominales previas, especialmente la creación de un estoma.
Cómo reducir el riesgo de desarrollar una hernia
Aunque no todas las hernias pueden prevenirse, estas medidas pueden ayudar a disminuir el riesgo:
- Mantener un peso saludable.
- No fumar.
- Seguir una dieta equilibrada rica en fibra y mantenerse bien hidratado para prevenir el estreñimiento.
- Realizar actividad física regular y ejercicios de fortalecimiento abdominal adaptados a las recomendaciones de los profesionales sanitarios.
- Utilizar técnicas correctas para levantar pesos y evitar esfuerzos excesivos, especialmente después de una cirugía abdominal.
- Controlar la tos crónica y otras situaciones que aumenten la presión dentro del abdomen.
Tratamiento
El tratamiento dependerá del tipo de hernia, su tamaño, los síntomas y el riesgo de complicaciones.
- Las hernias pequeñas y asintomáticas pueden controlarse mediante revisiones periódicas y medidas conservadoras.
- Cuando producen síntomas, limitan la calidad de vida o presentan riesgo de complicaciones, puede recomendarse una reparación quirúrgica. Actualmente, la cirugía puede realizarse mediante técnicas abiertas o mínimamente invasivas (laparoscópicas o robóticas), según las características de cada paciente.
En las hernias paraestomales, el uso de prendas de soporte o fajas específicas puede ayudar a mejorar la comodidad y el ajuste del dispositivo de ostomía. Estas deben ser valoradas y adaptadas por la enfermera estomaterapeuta o el especialista.


