Nauseas y vómitos
Las náuseas y los vómitos son síntomas frecuentes en las personas con cáncer y pueden estar causados por la propia enfermedad o por algunos tratamientos oncológicos. Además de la quimioterapia, también pueden producirlos la radioterapia, algunas terapias dirigidas, la inmunoterapia, determinados analgésicos (especialmente los opioides) y otras causas médicas como alteraciones digestivas, metabólicas o neurológicas.
Las náuseas y los vómitos pueden aparecer:
- Durante las primeras 24 horas tras el tratamiento (náuseas y vómitos agudos).
- Entre 1 y 7 días después del tratamiento (náuseas y vómitos tardíos).
- Antes de recibir el tratamiento, como respuesta aprendida tras experiencias previas (náuseas y vómitos anticipatorios).
Tratamiento
Actualmente existen tratamientos eficaces para prevenir y controlar las náuseas y los vómitos asociados al cáncer y sus tratamientos. Los medicamentos utilizados se denominan antieméticos y se seleccionan según el riesgo de que el tratamiento provoque estos síntomas y las características de cada paciente.
Los antieméticos pueden administrarse en diferentes formas:
- Comprimidos o cápsulas.
- Inyecciones o perfusiones intravenosas.
- Supositorios.
- Formulaciones subcutáneas.
- Parches transdérmicos en situaciones concretas.
Cuando se sabe que un tratamiento tiene un riesgo moderado o alto de provocar náuseas y vómitos, los antieméticos suelen administrarse de forma preventiva antes de iniciar el tratamiento, y en ocasiones durante varios días después, para evitar la aparición de los síntomas.
Posibles efectos secundarios de los antieméticos
Los efectos secundarios dependen del medicamento utilizado, pero pueden incluir:
- Estreñimiento.
- Dolor de cabeza.
- Somnolencia o cansancio.
- Mareo.
- Sequedad de boca.
Informe a su equipo sanitario si presenta efectos secundarios o si las náuseas y los vómitos no están bien controlados, ya que puede ser necesario ajustar el tratamiento.
Medidas que pueden ayudar
Además de la medicación prescrita, estas recomendaciones pueden ser útiles:
- Comer pequeñas cantidades de alimento varias veces al día en lugar de realizar comidas copiosas.
- Beber líquidos en pequeñas cantidades y de forma frecuente para evitar la deshidratación.
- Evitar alimentos grasos, fritos o muy condimentados si empeoran los síntomas.
- Evitar olores intensos de alimentos o ambientes que desencadenen las náuseas.
- Elegir alimentos fríos o a temperatura ambiente cuando los olores resulten molestos.
- Mantener una buena higiene bucal.
- Descansar después de comer, evitando tumbarse completamente.
Practicar técnicas de relajación o apoyo psicológico cuando exista ansiedad asociada al tratamiento.


