Cambios durante el tratamiento
Los tratamientos oncológicos actuales pueden provocar cambios temporales o permanentes en la piel, el cabello, las uñas y la imagen corporal. La intensidad y duración de estos cambios dependen del tipo de tratamiento, la dosis administrada y las características individuales de cada paciente.
Quimioterapia
La quimioterapia puede afectar a las células que se dividen rápidamente, incluidas las del cabello, la piel y las uñas. Los efectos más frecuentes incluyen:
- Caída parcial o completa del cabello (alopecia).
- Pérdida de cejas, pestañas y vello corporal.
- Sequedad y sensibilidad de la piel.
- Oscurecimiento o cambios en la pigmentación.
- Fragilidad, decoloración o alteraciones de las uñas.
Terapias hormonales
Los tratamientos hormonales utilizados en algunos cánceres de mama y próstata pueden provocar:
- Sequedad cutánea.
- Adelgazamiento del cabello.
- Picor o irritación.
- Cambios leves en las uñas.
Terapias dirigidas
Algunas terapias dirigidas producen efectos específicos sobre la piel:
- Erupciones tipo acné.
- Sequedad intensa.
- Picor.
- Mayor sensibilidad al sol.
- Alteraciones en uñas y cutículas.
- Síndrome mano-pie en determinados tratamientos.
Inmunoterapia
La inmunoterapia puede producir:
- Erupciones cutáneas.
- Sequedad.
- Picor.
- Alteraciones de la pigmentación.
- Vitíligo en algunos pacientes con melanoma.
Radioterapia
La radioterapia afecta únicamente al área tratada y puede ocasionar:
- Enrojecimiento.
- Oscurecimiento de la piel.
- Sequedad o descamación.
- Picor.
- Pérdida localizada del vello o cabello.
Recomendaciones generales para el cuidado de la piel
Las guías actuales de soporte oncológico recomiendan instaurar medidas preventivas desde el inicio del tratamiento.
- Cuidado diario
- Utilizar ropa cómoda, holgada y transpirable, preferentemente de algodón.
- Evitar rozaduras y traumatismos cutáneos.
- Mantener una hidratación adecuada según las recomendaciones médicas individuales.
- Utilizar cremas hidratantes sin perfumes ni alcohol.
- Evitar productos irritantes o exfoliantes.
- Realizar duchas cortas con agua templada.
- Secar la piel mediante suaves toques, sin frotar.
- Evitar esponjas o cepillos abrasivos.
- Protección solar: Durante y después del tratamiento se recomienda:
- Evitar exposiciones prolongadas al sol.
- Utilizar fotoprotector de amplio espectro SPF 50+.
- Usar sombrero, ropa protectora y gafas de sol.
- Evitar cabinas de bronceado.
- Radioterapia: En las zonas irradiadas:
- Utilizar únicamente los productos aconsejados por el equipo de radioterapia.
- Evitar el roce excesivo.
- No aplicar remedios caseros o productos irritantes.
- En tratamientos faciales, seguir las indicaciones específicas sobre afeitado y cuidado de la piel.
- Depilación: Si la piel está sensible o recibe tratamiento:
- Evitar cera caliente o productos depilatorios químicos.
- Utilizar métodos suaves si son necesarios y previamente autorizados por el equipo sanitario.
- Cuidado de manos y uñas: Los tratamientos pueden provocar fragilidad ungueal, cambios de color, dolor o inflamación alrededor de las uñas.
- Recomendaciones
- Mantener las uñas cortas y limpias.
- Limar suavemente los bordes.
- Aplicar crema hidratante en manos y cutículas.
- Utilizar guantes durante tareas domésticas, limpieza o jardinería.
- Usar calzado cómodo y amplio.
- Consultar si aparece dolor, inflamación o signos de infección.
- Cosmética de uñas: Puede utilizarse esmalte convencional si las uñas están íntegras. Sin embargo, las uñas acrílicas, de gel o procedimientos agresivos de manicura generalmente no se recomiendan durante determinados tratamientos debido al riesgo de infección o lesión.
- Recomendaciones


