Los órganos sexuales femeninos incluyen estructuras internas (útero, cuello uterino, trompas de Falopio y ovarios) y externas (vulva). Los senos, los pezones y otras zonas del cuerpo también pueden formar parte de la respuesta sexual.

Cuando una persona se excita sexualmente, el cuerpo experimenta una serie de cambios físicos y emocionales. El cáncer y sus tratamientos pueden afectar estas respuestas, lo que puede influir en el deseo sexual, la excitación, la lubricación vaginal, la capacidad para alcanzar el orgasmo y la satisfacción sexual.

Los cambios hormonales, físicos y emocionales asociados al cáncer pueden causar:

  • Disminución del deseo sexual.
  • Cansancio o fatiga persistente.
  • Sequedad vaginal.
  • Dolor durante las relaciones sexuales.
  • Problemas urinarios o molestias pélvicas.
  • Dificultad para alcanzar el orgasmo.
  • Cambios en la imagen corporal y la autoestima.

Su médico, enfermera especialista o profesional de salud sexual puede asesorarle sobre las distintas opciones disponibles para prevenir o tratar estos síntomas.

El deseo sexual está estrechamente relacionado con el bienestar emocional. Sentimientos como la ansiedad, la depresión, el miedo a la recaída, los cambios corporales o la preocupación por la relación de pareja pueden afectar la respuesta sexual. Hablar sobre estas preocupaciones y buscar apoyo profesional puede ser de gran ayuda.

Efectos de la cirugía en las mujeres

Cualquier intervención quirúrgica importante puede afectar temporal o permanentemente la sexualidad.

Algunas cirugías pueden producir cambios específicos:

Histerectomía

Cirugía para extirpar el útero. En algunos casos también puede extirparse el cuello uterino, las trompas de Falopio o los ovarios.

Algunas mujeres pueden experimentar cambios en las sensaciones durante el orgasmo o en la lubricación vaginal, aunque muchas mantienen una vida sexual satisfactoria tras la recuperación.

Traquelectomía radical

Cirugía que extirpa el cuello uterino y tejidos adyacentes preservando el útero.

Puede producir un ligero acortamiento vaginal y cambios temporales en la comodidad durante las relaciones sexuales.

Ooforectomía

Cirugía para extirpar uno o ambos ovarios.

La extirpación de ambos ovarios provoca una menopausia quirúrgica inmediata, que puede producir:

  • Sofocos.
  • Sequedad vaginal.
  • Disminución del deseo sexual.
  • Cambios del estado de ánimo.

Cistectomía

Cirugía para extirpar la vejiga.

Dependiendo de la extensión de la cirugía, pueden producirse cambios anatómicos y funcionales que afecten la función sexual.

Cirugía rectal o resección abdominoperineal

La cirugía del recto puede producir molestias pélvicas, dolor o alteraciones nerviosas que afecten temporalmente la vida sexual.

Tumorectomía (lumpectomía) o mastectomía

La cirugía mamaria puede afectar la imagen corporal, la autoestima y la percepción de feminidad. Algunas mujeres pueden necesitar tiempo para adaptarse a estos cambios físicos y emocionales.

Cualquier cirugía que afecte áreas visibles del cuerpo también puede influir en la confianza y la imagen corporal.

Efectos de la radioterapia en las mujeres

La radioterapia puede provocar efectos secundarios temporales o permanentes que afectan a la sexualidad.

Entre los efectos generales pueden encontrarse:

  • Fatiga o cansancio intenso.
  • Reacciones cutáneas en la zona tratada.
  • Dolor o sensibilidad local.
  • Cambios en la imagen corporal.

Radioterapia pélvica

La radioterapia dirigida a la pelvis (vejiga, recto, ano, vulva, vagina, cuello uterino, útero u ovarios) puede causar:

  • Diarrea.
  • Náuseas.
  • Molestias urinarias o intestinales.
  • Sangrado vaginal.
  • Sequedad vaginal.
  • Pérdida de elasticidad vaginal.
  • Dolor durante las relaciones sexuales (dispareunia).
  • Cambios hormonales.

Actualmente se recomienda informar a las pacientes sobre medidas preventivas y terapéuticas como lubricantes, humectantes vaginales, fisioterapia de suelo pélvico o dilatadores vaginales cuando estén indicados.

Si los ovarios reciben radiación, puede producirse insuficiencia ovárica y menopausia prematura, que en algunos casos puede ser permanente.

Efectos de la quimioterapia en las mujeres

La quimioterapia y la sexualidad

La quimioterapia utiliza medicamentos para destruir células cancerosas. Durante el tratamiento es frecuente experimentar efectos secundarios que pueden disminuir el interés por la actividad sexual:

  • Náuseas.
  • Fatiga.
  • Debilidad.
  • Cambios emocionales.
  • Alteraciones de la imagen corporal.

Por lo general, no existe una contraindicación médica para mantener relaciones sexuales durante la quimioterapia. Sin embargo, en situaciones concretas, como recuentos muy bajos de plaquetas o glóbulos blancos, el equipo médico puede recomendar precauciones temporales.

Efectos físicos de la quimioterapia

Algunos medicamentos pueden provocar:

  • Neuropatía periférica (hormigueo o entumecimiento en manos y pies).
  • Fatiga persistente.
  • Cambios en la imagen corporal derivados de la alopecia o la pérdida de peso.
  • Sequedad vaginal.
  • Disminución del deseo sexual.

En la mayoría de los casos estos síntomas mejoran progresivamente tras finalizar el tratamiento, aunque algunos efectos pueden persistir durante más tiempo.

Cambios hormonales

La quimioterapia puede afectar el funcionamiento de los ovarios.

Esto puede provocar:

  • Alteraciones menstruales.
  • Ausencia temporal o permanente de menstruación.
  • Sofocos.
  • Trastornos del sueño.
  • Sequedad vaginal.
  • Disminución de la fertilidad.
  • Menopausia precoz.

Es importante recordar que la ausencia de menstruación no garantiza infertilidad. Si existe riesgo de embarazo, debe utilizarse un método anticonceptivo eficaz durante el tratamiento y durante el tiempo indicado por el equipo médico, ya que las recomendaciones varían según los fármacos administrados.

Los síntomas vaginales y sexuales suelen poder tratarse mediante distintas estrategias médicas y de apoyo.

Efectos de la terapia hormonal en las mujeres

La terapia hormonal y la sexualidad

Algunos cánceres son sensibles a las hormonas sexuales. Por ello, determinados tratamientos reducen o bloquean la acción hormonal para disminuir el riesgo de recaída.

Las principales hormonas implicadas son:

  • Estrógenos.
  • Progesterona.
  • Testosterona.

Estos tratamientos pueden administrarse mediante comprimidos, inyecciones o procedimientos quirúrgicos.

Tamoxifeno e inhibidores de la aromatasa

Actualmente, además del tamoxifeno, los tratamientos hormonales más utilizados incluyen inhibidores de la aromatasa como:

  • Anastrozol.
  • Letrozol.
  • Exemestano.

Pueden provocar síntomas similares a la menopausia:

  • Sofocos.
  • Sequedad de la piel.
  • Sequedad o irritación vaginal.
  • Dolor durante las relaciones sexuales.
  • Cambios del estado de ánimo.
  • Ansiedad.
  • Disminución del deseo sexual.
  • Alteraciones del sueño.

No todas las mujeres presentan estos efectos y su intensidad es muy variable.

Otras terapias hormonales

Medicamentos como la goserelina, leuprorelina o triptorelina pueden utilizarse para suprimir temporalmente la función ovárica.

Estos tratamientos pueden producir:

  • Ausencia de menstruación.
  • Síntomas de menopausia.
  • Disminución del deseo sexual.
  • Sequedad vaginal.
  • Cambios emocionales.

En muchas mujeres estos efectos mejoran tras finalizar el tratamiento, aunque la recuperación depende de la edad, el tratamiento recibido y la función ovárica previa.

Cómo afrontar estos cambios

Actualmente las guías internacionales recomiendan abordar de forma activa los problemas sexuales asociados al cáncer. Algunas medidas útiles incluyen:

  • Lubricantes y humectantes vaginales.
  • Fisioterapia especializada en suelo pélvico.
  • Tratamiento de síntomas menopáusicos cuando esté indicado.
  • Asesoramiento sexológico.
  • Apoyo psicológico.
  • Comunicación abierta con la pareja.

Muchas mujeres pueden recuperar una vida sexual satisfactoria incluso cuando persisten algunos cambios físicos derivados del tratamiento.