El cáncer constituye una de las principales causas de morbimortalidad en el mundo. Sin embargo, la evidencia científica actual demuestra que entre el 30% y el 50% de los casos de cáncer son potencialmente prevenibles mediante la reducción de la exposición a factores de riesgo modificables y la adopción de estilos de vida saludables. La prevención primaria, junto con la vacunación y los programas de cribado, representa la estrategia más costo-efectiva para disminuir la carga global de la enfermedad.

Factores de riesgo para el cáncer

Los factores de riesgo son características, exposiciones o conductas que aumentan la probabilidad de desarrollar cáncer. La presencia de uno o varios factores de riesgo no implica necesariamente que una persona desarrollará la enfermedad, pero sí incrementa su susceptibilidad.

Factores de riesgo modificables

1. Consumo de tabaco

El tabaquismo continúa siendo el principal factor de riesgo prevenible de cáncer y la principal causa evitable de mortalidad por esta enfermedad. El humo del tabaco contiene miles de sustancias químicas, incluyendo decenas de carcinógenos conocidos. Se asocia con cáncer de pulmón, cavidad oral, laringe, faringe, esófago, páncreas, vejiga, riñón, hígado, estómago, colon y recto, cuello uterino y leucemia mieloide aguda, entre otros. La exposición al humo ambiental del tabaco (tabaquismo pasivo) también aumenta el riesgo de cáncer.

2. Consumo de alcohol

La evidencia actual confirma que el alcohol es un carcinógeno del Grupo 1 según la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC). Actualmente se considera que no existe un nivel seguro de consumo de alcohol respecto al riesgo de cáncer. El consumo de bebidas alcohólicas aumenta el riesgo de cáncer de cavidad oral, faringe, laringe, esófago, hígado, mama, colon y recto. El riesgo aumenta con la cantidad consumida, aunque también se ha observado incremento del riesgo con consumos considerados bajos o moderados.

3. Sobrepeso y obesidad

El exceso de adiposidad corporal es un factor de riesgo establecido para al menos 13 tipos de cáncer, incluidos adenocarcinoma de esófago, cáncer colorrectal, mama posmenopáusico, endometrio, riñón, hígado, páncreas, ovario, vesícula biliar, tiroides y mieloma múltiple. Los mecanismos implicados incluyen inflamación crónica, resistencia a la insulina, alteraciones hormonales y cambios metabólicos.

4. Alimentación no saludable

Los patrones dietéticos poco saludables se relacionan con un mayor riesgo de cáncer, especialmente colorrectal. La evidencia respalda limitar el consumo de carnes procesadas, carnes rojas y alimentos ultraprocesados, y fomentar una alimentación rica en frutas, verduras, legumbres, cereales integrales y fibra. Además, la obesidad derivada de una alimentación inadecuada contribuye significativamente al riesgo de múltiples cánceres.

5. Inactividad física

La actividad física regular reduce el riesgo de varios cánceres, particularmente de colon, mama y endometrio. Asimismo, contribuye al control del peso corporal, mejora la sensibilidad a la insulina y disminuye la inflamación sistémica.

6. Radiación ultravioleta (UV)

La exposición excesiva a la radiación ultravioleta procedente del sol o de dispositivos de bronceado artificial constituye la principal causa de cáncer de piel, incluyendo melanoma, carcinoma basocelular y carcinoma escamoso. Las quemaduras solares repetidas, especialmente durante la infancia y adolescencia, incrementan significativamente el riesgo.

7. Exposición ambiental y ocupacional a carcinógenos

Diversos agentes químicos y físicos aumentan el riesgo de cáncer, entre ellos:

  • Asbesto (mesotelioma y cáncer de pulmón).
  • Benceno (leucemias).
  • Arsénico (piel, pulmón y vejiga).
  • Radón (cáncer de pulmón).
  • Sílice cristalina, emisiones diésel y determinados productos químicos industriales.

Además, la contaminación atmosférica ha sido clasificada como carcinógeno humano y constituye un factor de riesgo importante para el cáncer de pulmón.

8. Infecciones asociadas al cáncer

Las infecciones representan una causa importante y prevenible de cáncer, especialmente en países de ingresos bajos y medios. Entre los principales agentes implicados se encuentran:

  • Virus del Papiloma Humano (VPH): cáncer de cuello uterino, ano, vulva, vagina, pene y orofaringe. La vacunación previene la mayoría de estos cánceres.
  • Virus de la Hepatitis B (VHB) y Hepatitis C (VHC): carcinoma hepatocelular. La vacunación frente al VHB y el tratamiento del VHC reducen significativamente el riesgo.
  • Helicobacter pylori: adenocarcinoma gástrico y linfoma MALT gástrico.
  • Virus de Epstein-Barr (VEB): cáncer nasofaríngeo y determinados linfomas.
  • Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH): aumenta el riesgo de sarcoma de Kaposi, linfoma no Hodgkin y cáncer de cuello uterino, entre otros.

Factores de riesgo no modificables

1. Edad

La incidencia de la mayoría de los cánceres aumenta con la edad debido a la acumulación progresiva de alteraciones genéticas y epigenéticas a lo largo de la vida.

2. Predisposición genética y antecedentes familiares

Entre el 5% y el 10% de los cánceres se asocian a síndromes hereditarios causados por mutaciones genéticas germinales. Entre los ejemplos más importantes destacan:

  • Mutaciones en BRCA1 y BRCA2 (mama, ovario, próstata y páncreas).
  • Síndrome de Lynch (cáncer colorrectal, endometrio y otros).
  • Poliposis adenomatosa familiar y otros síndromes hereditarios.

Los antecedentes familiares pueden reflejar tanto factores genéticos compartidos como exposiciones ambientales comunes.

3. Sexo biológico

Algunos cánceres están relacionados con órganos específicos o con factores hormonales. Por ejemplo, el cáncer de próstata afecta exclusivamente a hombres, mientras que el cáncer de ovario y la mayoría de los cánceres de cuello uterino afectan a mujeres. Además, existen diferencias en incidencia y mortalidad para diversos tumores según el sexo.

4. Origen étnico y determinantes sociales

Las diferencias observadas entre grupos étnicos suelen reflejar una compleja interacción entre factores genéticos, ambientales, culturales, conductuales y desigualdades en el acceso a la prevención, diagnóstico y tratamiento.

5. Enfermedades y condiciones médicas previas

Algunas enfermedades crónicas incrementan el riesgo de cáncer, entre ellas:

  • Enfermedad inflamatoria intestinal (cáncer colorrectal).
  • Cirrosis hepática (cáncer de hígado).
  • Inmunodeficiencias congénitas o adquiridas.
  • Enfermedades inflamatorias crónicas de larga evolución.