Más allá de la adopción de hábitos saludables a nivel individual, la prevención del cáncer requiere intervenciones coordinadas desde la salud pública, la atención primaria, los programas de vacunación y los programas poblacionales de cribado.

Prevención primaria

(Reducción de la exposición a factores de riesgo y promoción de la salud)

1. Control del tabaquismo

Las políticas de prevención del tabaquismo constituyen una de las medidas más efectivas para reducir la incidencia de cáncer. Incluyen:

  • Espacios públicos y laborales libres de humo.
  • Restricciones a la publicidad y promoción del tabaco.
  • Incremento de la fiscalidad sobre productos del tabaco.
  • Programas de ayuda para la deshabituación tabáquica desde Atención Primaria.
  • Regulación de nuevos productos con nicotina y dispositivos electrónicos.

Estas medidas buscan disminuir tanto el consumo activo como la exposición involuntaria al humo ambiental.

2. Prevención del consumo de alcohol

Las recomendaciones actuales de salud pública destacan que el riesgo de cáncer aumenta con cualquier nivel de consumo de alcohol. Por ello, las estrategias nacionales promueven:

  • Reducir o evitar el consumo de bebidas alcohólicas.
  • Limitar la disponibilidad y publicidad del alcohol.
  • Programas educativos dirigidos a población juvenil y adultos.
  • Intervenciones breves en Atención Primaria para detectar consumos de riesgo.

3. Alimentación saludable, control del peso y actividad física

Las actuaciones poblacionales incluyen:

  • Promoción del patrón de alimentación mediterránea.
  • Incremento del consumo de frutas, verduras, legumbres y cereales integrales.
  • Reducción de carnes procesadas, ultraprocesados y bebidas azucaradas.
  • Promoción de la actividad física regular en todas las edades.
  • Desarrollo de entornos urbanos saludables que favorezcan caminar, desplazarse en bicicleta y realizar ejercicio.

Estas medidas contribuyen a reducir la obesidad, factor asociado a múltiples tipos de cáncer.

4. Protección frente a la radiación ultravioleta

Las recomendaciones nacionales incluyen:

  • Evitar la exposición solar intensa, especialmente entre las 12 y las 16 horas.
  • Utilizar fotoprotectores adecuados, ropa protectora y sombrero.
  • Evitar las cabinas de bronceado artificial.
  • Educación específica en infancia y adolescencia.

5. Prevención de exposiciones ambientales y laborales

Las autoridades sanitarias y laborales desarrollan medidas para minimizar la exposición a carcinógenos como:

  • Asbesto.
  • Radón.
  • Benceno.
  • Sílice cristalina.
  • Contaminantes atmosféricos.

Estas actuaciones incluyen vigilancia ambiental, normativa de seguridad laboral y evaluación de riesgos en el trabajo.

6. Programas de vacunación

La vacunación es una de las principales herramientas preventivas frente a determinados cánceres.

  • Vacunación frente al VPH en adolescentes de ambos sexos según el calendario vacunal vigente.
  • Vacunación frente a la hepatitis B para prevenir el cáncer hepático asociado a infección crónica.

La vacunación ha demostrado una elevada efectividad para reducir infecciones precursoras de cáncer.

7. Educación para la salud

Las campañas de promoción de la salud buscan informar a la población sobre:

  • Factores de riesgo de cáncer.
  • Hábitos de vida saludables.
  • Participación en programas de cribado.
  • Reconocimiento de signos y síntomas de alarma.

Prevención secundaria

Detección precoz y programas de cribado

En España, únicamente los programas poblacionales que han demostrado eficacia, seguridad y coste-efectividad forman parte de la Cartera Común del SNS. Actualmente existen tres programas poblacionales de cribado implantados en todas las comunidades autónomas.

1. Cribado de cáncer de cuello uterino

Según la actualización del Ministerio de Sanidad:

  • Mujeres de 25 a 29 años: citología cervical cada 3 años en mujeres no adecuadamente vacunadas frente al VPH.
  • Mujeres de 30 a 65 años: prueba primaria de detección de VPH de alto riesgo cada 5 años.

El cribado poblacional organizado ha sustituido progresivamente al modelo oportunista tradicional. [sanidad.gob.es]Este enlace se abrirá en una ventana nueva

2. Cribado de cáncer de mama

  • Dirigido a mujeres entre 50 y 69 años.
  • Realización de mamografía bilateral cada 2 años.
  • La participación en los programas organizados ha demostrado reducir la mortalidad por cáncer de mama.

El autoexamen mamario no sustituye al cribado poblacional mediante mamografía.

3. Cribado de cáncer colorrectal

  • Dirigido a hombres y mujeres entre 50 y 69 años.
  • Prueba inmunoquímica de sangre oculta en heces cada 2 años.
  • Los resultados positivos requieren estudio mediante colonoscopia.

Además de detectar cáncer en fases iniciales, permite identificar y extirpar lesiones precursoras.

4. Otros cribados

Actualmente, el cribado poblacional de cáncer de pulmón, próstata, ovario o piel no forma parte de la cartera común de programas poblacionales del SNS, aunque algunos se encuentran en evaluación científica o pueden considerarse en personas con alto riesgo individual.

5. Educación sobre signos y síntomas de alarma

Es fundamental promover la consulta precoz ante síntomas como:

  • Sangrado anormal.
  • Aparición de bultos o masas.
  • Pérdida involuntaria de peso.
  • Cambios persistentes en hábitos intestinales o urinarios.
  • Tos persistente o hemoptisis.
  • Lesiones cutáneas sospechosas.

La detección temprana mejora significativamente el pronóstico.

Prevención terciaria

La prevención terciaria busca reducir las secuelas físicas, psicológicas y sociales del cáncer una vez diagnosticado.

1. Tratamiento integral y oportuno

Acceso equitativo a:

  • Cirugía oncológica.
  • Radioterapia.
  • Quimioterapia.
  • Terapias dirigidas.
  • Inmunoterapia.
  • Medicina personalizada basada en biomarcadores.

2. Rehabilitación oncológica

Incluye programas orientados a:

  • Recuperación funcional.
  • Manejo del linfedema.
  • Rehabilitación física.
  • Recuperación nutricional.
  • Atención psicológica.

3. Cuidados paliativos

Dirigidos a mejorar la calidad de vida y el control sintomático en pacientes con enfermedad avanzada y sus familias.

4. Atención al superviviente de cáncer

Las recomendaciones actuales del SNS promueven el seguimiento de los supervivientes para:

  • Detectar recurrencias.
  • Vigilar segundos tumores.
  • Controlar efectos tardíos del tratamiento.

Facilitar la reincorporación social y laboral.