DIETA CON SUPLEMENTOS

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El cáncer y sus tratamientos pueden provocar pérdida de peso involuntaria, disminución del apetito, dificultad para comer o cambios en la forma en que el organismo utiliza los nutrientes. Además, algunos tratamientos pueden causar síntomas como náuseas, alteraciones del gusto, dificultad para tragar, diarrea o cansancio, que dificultan una alimentación adecuada.

En algunas personas, especialmente en fases avanzadas de la enfermedad, puede aparecer caquexia asociada al cáncer, un síndrome caracterizado por pérdida de peso, masa muscular y fuerza física que no siempre puede corregirse únicamente aumentando la ingesta de alimentos. Por ello, es importante detectar precozmente los problemas nutricionales y recibir asesoramiento especializado.

Si está perdiendo peso sin proponérselo, informe a su equipo sanitario. Mantener un adecuado estado nutricional puede ayudar a:

  • Mantener la fuerza y la masa muscular.
  • Tolerar mejor los tratamientos.
  • Favorecer la recuperación.
  • Reducir complicaciones.
  • Mejorar la calidad de vida.

Aumentar la ingesta de energía y proteínas

Cuando existe riesgo de desnutrición o pérdida de peso, el objetivo principal es aumentar el aporte de energía y proteínas sin que las comidas resulten excesivamente abundantes.

Un dietista-nutricionista o profesional sanitario puede recomendar estrategias como:

  • Realizar entre 5 y 6 comidas pequeñas al día.
  • Priorizar alimentos ricos en proteínas en cada comida.
  • Añadir ingredientes energéticos a las preparaciones habituales.
  • Utilizar suplementos nutricionales orales cuando sea necesario.

Alimentos ricos en proteínas

Las proteínas ayudan a mantener y reparar los tejidos corporales y a conservar la masa muscular.

Se recomienda incluir regularmente:

  • Pescado.
  • Huevos.
  • Carne magra.
  • Pollo o pavo.
  • Legumbres.
  • Leche, yogur y queso.
  • Bebidas vegetales enriquecidas en proteínas cuando estén indicadas.
  • Frutos secos y cremas de frutos secos.

Cómo enriquecer las comidas

Si el apetito es reducido, puede ser útil aumentar el valor nutricional de pequeñas cantidades de comida:

  • Añadir aceite de oliva virgen extra a purés, verduras y sopas.
  • Incorporar queso rallado a sopas, cremas o pasta.
  • Añadir leche en polvo a purés, yogures o batidos.
  • Utilizar mantequilla de frutos secos (almendra, cacahuete, avellana) cuando sea apropiado.
  • Preparar batidos enriquecidos con leche, yogur o queso fresco.

Suplementos nutricionales orales

Cuando la alimentación habitual no cubre las necesidades nutricionales, el equipo sanitario puede recomendar suplementos nutricionales específicos.

Estos productos suelen aportar:

  • Energía (calorías).
  • Proteínas.
  • Vitaminas y minerales.

Pueden presentarse en forma de:

  • Batidos.
  • Cremas.
  • Bebidas lácteas.
  • Zumos enriquecidos.
  • Polvos para añadir a los alimentos.

Los suplementos deben utilizarse bajo supervisión profesional y no sustituyen una alimentación equilibrada salvo indicación médica.

Aspectos emocionales de la pérdida de peso

La pérdida de peso y los cambios corporales pueden afectar a la imagen corporal, la autoestima y las relaciones personales.

Es normal experimentar preocupación, frustración o tristeza cuando cambia el aspecto físico. Hablar de estos sentimientos con familiares, cuidadores o profesionales sanitarios puede resultar de ayuda.

Si los cambios físicos generan malestar importante, puede ser útil recibir apoyo psicológico especializado.

Recomendaciones para familiares y cuidadores

Cuidar a una persona con cáncer que presenta pérdida de apetito o pérdida de peso puede resultar preocupante. Es importante recordar que forzar a una persona a comer suele generar estrés y, en muchos casos, no mejora la ingesta.

Consejos prácticos

  • Aproveche los momentos del día en los que el apetito sea mejor.
  • Ofrezca comidas pequeñas y frecuentes en lugar de tres comidas abundantes.
  • Mantenga horarios flexibles para las comidas.
  • Cree un ambiente tranquilo y agradable durante la alimentación.
  • Ofrezca porciones pequeñas inicialmente y permita repetir si la persona lo desea.
  • Mantenga tentempiés nutritivos al alcance de la mano.
  • Respete las preferencias alimentarias, que pueden cambiar durante el tratamiento.

Si existen alteraciones del gusto o del olfato

Durante algunos tratamientos pueden producirse cambios en la percepción de sabores y olores.

Puede ayudar:

  • Servir los alimentos fríos o a temperatura ambiente.
  • Utilizar cubiertos de plástico si aparece sabor metálico.
  • Elegir alimentos con sabores suaves o mejor tolerados.
  • Evitar olores intensos durante la preparación de las comidas.
  • Mantener una buena ventilación en la cocina.

Si existen náuseas

Se recomienda:

  • Comer despacio.
  • Evitar comidas muy grasas o con olores fuertes.
  • Tomar pequeñas cantidades con frecuencia.
  • Mantener una adecuada hidratación.
  • Seguir las recomendaciones farmacológicas prescritas por el equipo

Seguridad alimentaria

Algunas personas con cáncer pueden tener un sistema inmunitario debilitado, especialmente durante determinados tratamientos.

En estos casos es importante:

  • Lavarse bien las manos antes de manipular alimentos.
  • Lavar cuidadosamente frutas y verduras.
  • Cocinar adecuadamente carnes, pescados y huevos.
  • Evitar productos elaborados con leche no pasteurizada.
  • Conservar correctamente los alimentos refrigerados.
  • Respetar las fechas de conservación.

Alcohol y estimulación del apetito

Las recomendaciones actuales no aconsejan utilizar bebidas alcohólicas para estimular el apetito. El alcohol puede interactuar con algunos tratamientos, empeorar ciertos síntomas y aumentar el riesgo de otros problemas de salud. Cualquier consumo de alcohol debe consultarse previamente con el equipo sanitario.