Prevención, datos e IA para generar más valor para el paciente y mejorar su atención: claves del futuro de la sanidad
La Fundación Jiménez Díaz comparte su modelo asistencial en el World Health Summit 2026

- Para la Fundación Jiménez Díaz, la prevención, la Medicina basada en valor y la IA no son estrategias independientes, sino complementarias, para impulsar el paso de un sistema sanitario que reacciona ante los acontecimientos a otro que se anticipa a ellos: la primera dice cuándo intervenir, la segunda indica cuáles son los resultados que realmente importan a los pacientes, y la tercera proporciona la capacidad de hacerlo a gran escala
Liderar la transformación del sistema sanitario para anticiparse a la enfermedad, prevenir complicaciones y generar más valor para el paciente, utilizando los datos y la inteligencia artificial como herramientas al servicio de las personas. Estas son las claves del futuro de la sanidad por las que apuesta el Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz
, tal y como defendió su gerente, el Dr. Javier Arcos, durante su intervención en el World Health Summit 2026, recientemente organizado en Berlín por WHS Foundation, filial del Hospital Universitario Charité, con el apoyo de la WHS Academic Alliance y la colaboración de entidades como la Organización Mundial de la Salud (OMS).
"Para nuestra institución, la prevención, la Medicina basada en valor y la IA no son estrategias independientes, sino complementarias, para impulsar el paso de un sistema sanitario que reacciona ante los acontecimientos a otro que se anticipa a ellos. Así, la primera nos dice cuándo debemos intervenir -lo antes posible-; mientras que la segunda nos indica qué es lo importante -los resultados que realmente importan a los pacientes-, y la tecnología digital nos proporciona, cada vez más, la capacidad de hacerlo a gran escala", explicó el Dr. Arcos en esta edición del foro que, bajo el título "From crisis to resilience: Innovating for health", analizó cómo los sistemas y las sociedades deben prepararse para la salud del siglo XXI.
La prevención, pilar de la Medicina basada en valor
Concretamente, desde la perspectiva de la Fundación Jiménez Díaz, prevenir no es solo evitar que aparezca una enfermedad, sino también el deterioro clínico, las complicaciones, las infecciones, la toxicidad de los tratamientos, la pérdida de funcionalidad, los ingresos evitables y la utilización innecesaria de los recursos sanitarios. Un reto que refuerza el modelo asistencial del hospital y su orientación a resultados y en el que la Medicina basada en valor adquiere una enorme relevancia, suponiendo además un claro incentivo en un centro que atiende a más de medio millón de madrileños del sistema sanitario público.
No en vano, "ya podemos observar resultados medibles en este sentido", compartió el Dr. Arcos, aportando evidencias concretas de la aplicación práctica de esta estrategia: en Oncología, con el proyecto Hospital de Día Oncológico PErsonalizado (HOPE), que ha reducido los ingresos hospitalarios relacionados con toxicidades graves de los tratamientos frente al cáncer; en seguridad del paciente, gracias a Argos, el Hub de control y prevención de infecciones relacionadas con la asistencia sanitaria (IRAS) con el que, utilizando la IA y diferentes tipos de tecnologías relacionadas con el análisis de datos, hemos reducido alrededor de un 40 por ciento las infecciones relacionadas con la asistencia sanitaria (IRAS) en los últimos años; y a través del Programa de Paciente Frágil, donde la identificación temprana y la gestión proactiva de esta población han reducido la estancia hospitalaria, la pérdida de funcionalidad durante la misma y la mortalidad en este grupo".
Medir los resultados, no solo la actividad
En este escenario, en el que el valor de la prevención se mide en términos como el número de infecciones que no llegan a producirse o de ingresos que resultan innecesarios, es también momento de dejar de confundirlo con la mera cuantificación de la actividad asistencial, y pasar de contabilizar consultas, ingresos o procedimientos quirúrgicos, entre otros ítems, a medir, de verdad, los resultados.
Para ello, el gerente de la Fundación Jiménez Díaz propuso tres niveles de indicadores: los resultados clínicos -mortalidad, complicaciones, infecciones, reingresos, toxicidad grave, deterioro funcional, resultados asistenciales, etc-; los resultados en salud y experiencia reportados por los pacientes -los llamados PROMs y los PREMs-; y la utilización responsable y eficiente de los recursos sanitarios, reduciendo todo aquello que no aporte valor -visitas e ingresos evitables, duplicidad de pruebas, consultas de seguimiento redundantes…-.
Y precisamente en el abordaje de la enorme complejidad que supone la medición de estos aspectos en un elevado volumen de pacientes, el uso de la tecnología digital, la IA y los datos adquieren un potencial extraordinario al ayudar a identificar precozmente riesgos y patrones, eliminar tareas administrativas y facilitar que los profesionales se anticipen al problema.
La IA como herramienta de humanización
Otro ejemplo de aplicación de la IA, en este caso en las consultas, es Scribe, sistema que escucha de forma segura la conversación clínica y genera una propuesta de informe que el facultativo revisa, corrige cuando es necesario y valida, y que le permite focalizar su tiempo en el paciente, en lugar de en la pantalla del ordenador.
"Esta herramienta, que se ha utilizado en más de diez millones de consultas en el conjunto de hospitales de Quirónsalud, y en cerca de un millón tan solo en la Fundación Jiménez Díaz, mejora la experiencia del profesional, reduciendo la carga administrativa y el estrés y optimizando la calidad del tiempo disponible, y también del paciente, que se siente más escuchado y mejor atendido", apunta el Dr. Arcos. Y resume: "La IA ambiental no es, ante todo, una tecnología de eficiencia, sino una tecnología de humanización que, por estar correctamente diseñada y aplicada, lejos de crear distancia entre profesionales y pacientes, la elimina; por eso encaja perfectamente con la Medicina basada en valor que promovemos"
Aprendizajes de combinar innovación y atención centrada en el paciente
A lo largo de los citados proyectos y otros muchos de aplicación de la digitalización, la IA y los datos en beneficio del cuidado de la salud del paciente, la Fundación Jiménez Díaz se ha beneficiado, además, de un valioso aprendizaje, que su gerente resume en comprender que su implantación no es, fundamentalmente, un problema tecnológico, sino de transformación organizativa y cultural, que permita combinar y potenciar mutuamente la innovación sanitaria y la atención centrada en el paciente. "El algoritmo puede representar el 20 por ciento del desafío, pero el 80 por ciento restante tiene que ver con los flujos de trabajo, los profesionales, los datos, la gestión y la cultura de la organización", apunta.
En ese sentido, detalla varias lecciones aprendidas: "La IA debe resolver una necesidad clínica real -debemos detectar primero el problema y luego preguntarnos si la tecnología puede ayudar a resolverlo-; integrarse en el trabajo clínico diario y ser liderada por los profesionales; contar con una supervisión humana real y efectiva en la que el facultativo permanece dentro del proceso de decisión; evaluarse como cualquier otra intervención sanitaria, en términos de cuánto ha permitido mejorar los resultados, reducir daños, mejorar experiencias…; y ser iterativa en su implantación, supervisando su funcionamiento, detectando errores, ajustando procesos y, en ocasiones, eliminando lo que no funciona.
En definitiva, "el futuro de la sanidad no consiste en tratar más enfermedades con más tecnología, sino en utilizar la tecnología, los datos y la IA para prevenir más enfermedades, anticiparse al deterioro clínico y generar más valor para cada paciente", apostilló el Dr. Arcos.
World Health Summit 2026
El World Health Summit 2026 reunió en octubre a más de 4.000 participantes presenciales y 60.000 virtuales para abordar cómo transformar la gestión sanitaria global frente a emergencias climáticas, geopolíticas y sociales a través de cuatro pilares de innovación sistémica: los nuevos modelos de financiación, la gestión y resiliencia institucional, las alianzas intersectoriales sólidas y la equidad en la distribución del servicio.
























